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Diario Universitario de Edimburgo
Adeel Amini se reúne
con la autora de la seriecita llamada Harry Potter (del Student, 04/03/08)
Con un olor constante a lúpulo por el aire y una brisa que te podría llevar
hasta Skegness1 de un golpe, es a menudo difícil encontrar una excusa medio
decente para quedarse por Edimburgo después de unos años. Pero también es igual
de difícil no adorar una ciudad en la que te puedes topar con JK Rowling en una
cafetería del centro, pedirle educadamente una entrevista, y tras cuatro meses
de agonía conseguir una audiencia privada con indiscutiblemente la autora más
famosa del mundo.
“Por favor no lo digas así,” insiste, con una modestia que me parece sospechosa
al principio. Podría discutírselo considerando los múltiples premios, la infame
fortuna, y las ventas de más de cuatrocientos millones en el mundo, pero será
mejor no enfadar a una personalidad a la que se sabe desagradan intrínsicamente
las entrevistas. En vez de esto, le presento a una amiga que, primeramente para
evitar la ira ya mencionada, sirve como un manto adecuado con sus conocimientos
de empollona para cubrir mi completa ignorancia de todos los libros de Potter
(un muggle, creo que es el término).
Pero esto no trata de Harry, no en su totalidad. Esto trata de la mujer que se
ha erigido a la cumbre de la literatura moderna en la última década, por lo
menos en términos de ventas y protagonismo. Ahora que su franquicia
multimillonaria parece haber terminado por el momento, ¿en qué anda ella?
“Bueno he estado escribiendo un poco, aunque el final del año pasado fue una
locura. Con el tour por América que hice en octubre, me tome un poco de tiempo
libre. Todo el mundo me dice, ‘Debes de estar aburrida ahora’, pero en realidad
ha sido un tiempo de mucha presión – parece que todos los que no me han pedido
hacer cosas en los últimos diez años, han esperado su turno y ha llegado con
prisa. Llegan mil cartas a la semana, hay mucho con lo que enfrentarse en este
momento.”
La novel final de Harry Potter, Harry Potter y las reliquias de la muerte, se
publicó en julio del 2007 y se ha denominado el manuscrito más valorado en la
historia. Todo ese tiempo sin el pequeño mago - ¿Lo echa de menos? “Sí,” dice,
después de un momento de duda. “Pero se me está pasando. Al acabar obviamente
estábamos con la edición así que todavía estaba trabajando sobre ello. No fue un
final abrupto, y sólo me dio fuerte el día de mi cumpleaños, que es el último
día de julio,” que como los fans de Potter sabrán comparte con su héroe, “y me
golpeó como una demoledora en ese momento.
“Lo había preparado tanto y por tanto tiempo. Durante los tres últimos meses de
escribir el libro séptimo, tenía la sensación constante y omnipresente de que se
acabó. Era el final. Era un final que había planeado desde hacía tanto tiempo,
tantísimo, que tenía muchas ganas de escribir desde hacía tanto. Así que estaba
partida a la mitad: mitad ilusión, y mitad una sensación de desolación. Y luego
la edición, y entonces obviamente la publicación y entonces diez días después lo
que me golpeó duro fue, ya no puedo ir a ese mundo más. Se ha ido.”
Es difícil ignorar la articulación seductora con que Rowling pronuncia cada
frase, adecuada a una autora de su estatura. Sin duda viene de su pasión
original y claramente visible por los libros, los personajes, el mundo del que
vienen; de esta transparencia en las emociones, uno se da cuenta inmediatamente
que no era una escapada lucrativa escrita para llenar sus arcas. Seguramente, en
ese caso, no diría que no volvería jamás a esa parte tan importante de su vida,
¿no? “Claro, no, no podría,” se ríe. “Nadie lo puede entender. Es un sentimiento
de aislamiento, por supuesto hay muchos escritores que han escrito dentro de los
confines de un mundo singular pero el mío duró diecisiete años. Y fueron
diecisiete años con muchas turbulencias en mi vida; Harry fue la constante
fiable. Era lo que siempre estaba ahí, era como una relación fantástica que era
mi centro… ya se había ido. Era enorme,” se lamenta, como si todavía estuviera
de luto.
Cambiamos de tema un poco para hablar del documenta que ITV transmitió en
navidad del 2007. La película es supuestamente el testimonio más definitivo de
la vida de Rowling hasta ahora, seguido de un año en su vida lleno de melancolía
sorprendente, completo con algunas revelaciones muy personales. Una de estas
revelaciones se tradujo en una comprensible inquietud para Rowling cuando los
fans y los paparazzi empezaron a seguir todos sus movimientos. A estas alturas
de su vida, casi a un año de la publicación del libro final, ¿qué echa más de
menos – a Harry Potter o su anonimato?
Hay una larga pausa antes de responder. “Esa es una pregunta excelente. Nadie me
la hecho jamás.” Se para a pensar una vez más mientras me recreo en el momentito
de autosatisfacción. Toma, ITV.
Le pico un poco más, diciendo que tiene que ser bastante raro tener estudiantes
de periodismo que se le acercan en Starbucks y le piden una entrevista… “De
verdad, tiene sus vaivenes”, admite, ‘Hay momentos en los diez años que he
publicado que hubiera dado todo por tener mi anonimato, porque me lo devolvieran
pero eran los malos tiempos, no tenían nada que ver con gente que se me acerca
en Starbucks. Porque la gente que se me acerca en Starbucks son siempre majos.
Siempre”
No puedo evitar reírme, en parte porque no me lo creo pero también porque quiero
llevarme la conversación de una publicidad abrumadora de una corporación
cafetera. “Es verdad, ¡de veras!” protesta Rowling. “Sabes, desde que puedo
acordarme… no necesitaría todos los dedos de una mano para contar a todos los
que se me han acercado y que han sido groseros de algún modo – Separo a los que
llamo de Ebay, son muy agresivos, pero eso no es ser fan, es hacer tanto dinero
como puedas así que pueden ser bastante terroríficos – pero hubo momentos que
hubiera dado todo por que me devolvieran el anonimato. Me sentía bajo estado de
sitio a veces. Nunca esperé que los periodistas vinieran a aporrear mi puerta.
Hubo un periodo en el medio que todo era muy estresante.”
Rowling se refiere a las numerosas ocasiones de acoso de los medios, y más
alarmante, de gente mirando en sus contenedores.“La gente me ha registrado los
contenedores de basura, les han ofrecido dinero a amigos, exnovios y miembros de
la familia, la gente llama a tu familia, intentan charlar antes de decir ‘Soy
del Daily Mail’. Ahora no tengo misericordia, lo pillo. Entiendo de que va todo,
y me he endurecido hasta tal extremo, pero entonces no lo era. Estaba luchando
por mantenerme cuando me pasó, y todas esas cosas las sentía muy personalmente e
invasoras. Tengo una enorme compasión por la gente que tiene que enfrentarse a
eso todos los días.”
Arriesgando sonar agresivo e insensible, insisto en que me responda la pregunta
anterior. “Ahora echo de menos a Harry más,” declara. “Sí. Lo echo de menos como
personaje, pero lo interesante es que nunca fue el más popular de los libros. De
hecho hubo una encuesta hace algún tiempo y algo así como el 2% de los lectores
dijeron que Harry era su favorito. Hay personajes mucho más ‘amables’: Hagrid,
Ron, todo el mundo quiere a Ron. Vamos, ¿a quién no le gusta Ron…?”
¿Es Harry su favorito? “Um, está ahí, porque es mi héroe evidentemente lo está.
Aunque no es siempre agradable, creo que sí. Es una persona cabreada – pero
claro cómo no!” se ríe con una risita indefinible entre medio mujer medio
escolar que salta de vez en cuando por nuestra conversación. “No tendría sentido
pensar que este pobre chico quinceañero que está repetidamente salvando al mundo
sin ninguna gratitud en absoluto,” – la risa se vuelve más estridente - “no se
pararía en algún momento a pensar ‘‘¿por qué tengo que hacer esto? ¿por qué yo?’
Así que sí, tiene mucha rabia y lo paga con sus amigos pero algo que tiene Harry
es que no tiene nadie más con quien pagarlo.” Oh.
Rowling ha dicho muchas veces que no siempre ha estado contenta con su trabajo,
una idea natural sin duda para cualquier personalidad creativa. ¿Hay algo que
cambiarias en los libros? “Hay dos libros que volvería y editaría: El Cáliz de
Fuego y la Orden del Fénix. La Orden del Fénix es definitivamente muy larga,
pero La Cámara de los Secretos, son los dos historias de transición en la
historia completa, así que la información que se da en ellos, y Harry tiene que
visitar lugares en ambos. Ahora que el siete está en la calle se ve que tenía
que ir al ministerio, tenía que saber que había un basilisco debajo de la
escuela, había ciertas cosas que tenía que saber e información que tenía que
conseguir y así en una serie siempre hay capítulos de transición. Fénix debía
haber sido menos largo. Estaba muy fatigada cuando lo escribí, y estaba muy
embarazada cuando llegué al final y me quedé sin energía. Definitivamente
necesita una limpieza.”
Continua: “Estilísticamente hay cosas que no cambiaría. Obviamente cuando
escribes durante 10 años cambias, pero creo que esos dos libros lo muestran más,
el hecho de que estaba muy estresada cuando los estaba escribiendo… y creo que
se nota. En general, en términos de los argumentos mayores, personajes y demás
lo argumenté bien y no los cambiaría.”
¿Ha leído alguno de los libros otra vez? “El único que he vuelto a leer y releer
desde que se publicó es el séptimo, que es mi favorito.” Rowling parece que
había planificado el final desde muy pronto, poco después del origen de la serie
completa. “Sí, era el punto hacia el que trabajaba estos diecisiete años así que
por supuesto iba a ser una experiencia catártica y lo había pensado mucho. Pero
también era muy liberador no tener que escribir una historia de la escuela más,
sacarlos de Hogwarts, aunque me encante Hogwarts. Probablemente se pueden
exprimir más buenas historias de Hogwarts, hay tanto allí pero los límites de un
horario escolar en tus personajes son enormes. Y no tener que escribir un
partido de Quidditch más,” se ríe. “Lo que me sacara de Hogwarts para la próxima
generación es tener que hacer el dichoso Quidditch otra vez a no ser que decida
que mi héroe no puede jugar esta vez. Entonces se puede ir por ahí de aventuras
mientras otros juegan Quidditch!”
Comento lo interesante que encuentro que Rowling, en todas sus recientes
entrevistas, todavía se refiere a estos argumentos potenciales con una voz casi
segura. Parece haber algo más ahí, algo que no quiere dejar abandonado. “Siempre
he dicho que no diría nunca’. Pero quiero decir que he terminado antes de que
nadie se emocione y salga en el Daily Record: ‘Rowling promete un libro más!’”
se burla. “No estoy planeando hacerlo. Lo divertido durante el rodaje del
documental, dije que Harry y Ginny tendrían tres hijos y que me interesaba más
el del medio …”
El bueno de Albus Severus, ¿no? “Sí. Dios, qué carga para un niño, con esos dos
nombres. Muy cruel, ¿no?” se ríe. “No sólo porque son horribles sino por la
historia que tienen. Pero no, no estoy pensando escribirlo. He repetido varias
veces en diez años que es la clase de periodo que necesito, mínimo, porque hay
otras cosas que quiero hacer, y por mi propia salud mental tengo que dejarlo.”
Aún así, deber ser genial saber que los libros de Harry Potter encantan a niños
y mayores, que se ha convertido en un clásico de algún modo, y que se pasara de
generación en generación. “Es increíble. De hecho lo que has dicho al final es
lo más increíble.” Mi amiga reconoce que les leerá los libros a sus hijos,
generando una ola de notable alegría descontrolada en la autora. “Eso es lo más
significativo para mí. Le dije a mi marido hace un par de días porque había
recibido una carta de alguien que decía algo así y le dije, qué cosa más
maravillosa de saber. La otra cosa maravillosa, he tenido varias cartas que lo
cuentan, es que la familia entera se une, leen un capítulo juntos y luego se van
y se ponen de acuerdo en leer los dos siguientes por su cuenta y luego se
encuentran de nuevo y leen el siguiente juntos.”
Rowling no encuentra palabras, emocionada de verdad. Mis dudas anteriores
mitigadas, esto no es nada de falsa modestia. “Es maravilloso, un sentimiento
maravilloso, pensar que físicamente – sin llegar a ser muy Pollyanna aquí– que
físicamente has unido a gente de diferentes edades, generación, y que es algo
que ha compartido todo el mundo. Eso es lo que ha gente me escribe. Nada es
mejor que ese cumplido, el mejor posible. Y que tú digas que se lo leerás a tus
hijos… no hay nada, nada mejor que eso.” Por sacarina que pueda parecer, no
puedo dudar ni un segundo que Rowling quiere decir todo lo que está diciendo,
así es su conmovedor candor de todo corazón.
Hablamos del último libro un poco más, contemplando el número de victimas, “Así
es la guerra,” explica Rowling con franqueza. “Pero sólo he llorado una vez
durante el proceso de edición y ha sido la del séptimo. Estábamos hablando del
epílogo, y el primer borrador del epílogo tenía muchísima información. Tenía
esta necesidad de contarlo todo para que supierais quién era hijo de quién. Así
que lo hice mucho más impresionista y solo oíais voces en la bruma; prefiero la
última versión. Pero en el primer borrador veíais a Teddy Lupin, y cuando
comentamos quitarlo, dije ‘necesito hablar de Teddy’ y empecé a llorar.
‘Necesito saber que está bien’. ¡Lo necesitaba!” exclama. “Olvídate de los
lectores, necesitaba tenerlo por escrito, escribir que está bien, feliz, que
tiene novia y que Harry tiene un papel en su vida. Necesitaba mostrar que Harry
siguió viviendo y que era no solo físicamente el padre de sus hijos pero también
de alguna manera para Teddy. No dejó sus obligaciones de lado, así que se ha
convertido en el padrino que hubiera querido tener y no pudo.”
Vale de Potter, pienso. Cambiemos a un tema más discutible, Rowling ha afirmado
categóricamente que cree en un poder superior, una afirmación reforzada por su
práctica de joven (“hasta los 17,” clarifica). Debe ser difícil reconciliar sus
creencias religiosas con aquellos que marcan Harry Potter de anticristiano, me y
le pregunto. La expresión de Rowling no cambia por un segundo. “Hubo un
comentarista cristiano que decía, lo encontré muy interesante, que Harry Potter
había sido la mayor oportunidad perdida de la iglesia. Y pensé, vaya ahí tenemos
a alguien con los ojos abiertos por fin.
“Creo que lo dijo antes de la publicación del séptimo, y con la publicación del
séptimo creo que se clarificó mucha de la opinión de la gente sobre donde
quedaba yo. Pero debo enfatizar que no estoy infiltrando una teoría cristiana en
el libro, e incluso hasta el ultimísimo momento, se puede interpretar lo que le
pasa a Harry tras presentarse a si mismo con la muerte como pasar a un estado
inconsciente en el que su subsconciente le revela lo que ya sabía.” Hago un
ruido de falsa comprensión de lo que está hablando; por suerte mi compañera
sabihonda está asintiendo con la cabeza vehementemente. Continua.
“Cualquier relectura del capítulo 35 te puede mostrar que no hay nada de lo que
el Dumbledore que ve le dice que no pudiera haber imaginado por su mismo o que
ya sabía, y por supuesto hay una clave de información ahí pero Dumbledore no
articula que Harry ya sabe. Así que lo puedes interpretar así, o puedes decir
que se va a un estado de limbo más allá del que hay otra vida, y esa idea se
expresó repetidamente, y más explícitamente al final del libro cinco, La Orden
del Fénix, donde Harry entiende que hay un más allá, y que se va más allá.
Quería que hubiera un debate ahí, así que de mis tres personajes principales –
al llegar al cuarto de investigación sobre la muerte en el ministerio de magia -
Hermione, la súper escéptica e hiperracional, no oye nada detrás del velo y le
da miedo. Ron está simplemente nervioso; Ron es alguien que no se enfrenta a
nada más profundo que la cerveza, si lo puede evitar. A Harry le atrae, y ahí es
donde está la tendencia temeraria, casi morbosa que tiene, porque Harry tiene
esa pizca de adolescencia peligrosa que es la atracción a la muerte.” Fuerte.
Obviamente con esta ambigüedad, puedes tener un grado de mal interpretación
también; hay cierto sector que odia a Harry Potter con intensidad. “Oh, con
vehemencia,” dice Rowling, antes de susurrar “…y envían amenazas de muerte.”
Se me agudiza el oído. ¿Amenazas de muerte? ¿A esta persona aparentemente
inofensiva, cervantina, de voz suavecita que tengo enfrente? “Una, sí. Bueno,
más de una.” Se ríe de esa forma indefinible otra vez. “Es cómico en
retrospectiva. Estaba en América, y hubo una amenaza contra una tienda en la que
iba a aparecer yo, tuvimos policías y todo…” ¿Aún así fuiste? “Oh sí. Quiero
decir, las cosas obvias estaban comprobadas. No hubiera dejado que los niños
fueran si un segundo si hubiera creído que había algo de verdad detrás de esto.
Creo que alguien solamente quería para la actividad.”
Aparte de las amenazas, ¿cuál ha sido el peor comentario que te han hecho? ¿O el
mejor, de la misma manera? Se para por lo que parece un eón. “Bueno, el
mejor…muchos. No quiero decirlo porque va a sonar que me los estoy inventando.”
Si al principio no me creía esta modestia, es lo contrario ahora. Aún así, le
empujo a que nos dé uno o dos ejemplos por lo menos.
"Bueno… supongo que cualquier comentario de un fan que me cuenta lo que los
libros significan de manera personal, siempre es alucinante oírlo porque la
gente hacia los veinte años ahora realmente crecieron con Harry. El se hacía
mayor y ellos también, y era un elemento grande en su infancia que es algo
increíble, increíble para mí, conocer a gente que a los once leyó el primer
libro y así. ¡Claro que me han dejado atrás porque crecieron más rápido que
Harry que frenó a la mitad más o menos!”
¿Y los peores? Otra pausa larga; Rowling no se siente cómoda, lo que encuentro
encantador, al hablar de cómo se ha interpretado su trabajo. “Puedo hacer frente
a una mala crítica. A nadie le gustan pero una crítica útil es la que te enseña
algo. Así que no tengo ningún problema con ellas en absoluto, pero nadie se
alegra cuando te hacen una mala crítica y he tenido una mezcla que va desde muy
buenas a calamitosas. Así que supongo que aprendes en ese sentido. Honestamente
el fundamentalismo cristiano fue malo. Me hubiera encantado sentarme y debatir
con uno de los críticos que tomaban a Harry Potter desde un punto de vista
moral. Mis editores americanos dijeron, creo que con mucha razón, que no los
persuadiría en un millón de años. Es un ejercicio en la inutilidad… y estoy
segura que tenía razón.”
Rowling revela su disponibilidad para tener un debate así. “En alguna manera
hemos tenido discusiones a través de los medios supongo. He intentado ser
racional. Una mujer en Carolina del Norte o Alabama ha estado intentando
prohibir los libros – tiene cuatro hijos y nunca los ha leído. Ha estado
intentándolo durante 2 o 3 años creo. E inevitablemente los periodistas le
continuaban diciendo, ¿por qué no los has leído? Y ella decía, bueno son largos
y tengo mucho que hacer, y luego – no te estoy mintiendo, ni siquiera estoy
gastando bromas, esto es la verdad que dijo,” con la entrada de su risita
hibrida e inocente de nuevo, “Y hace poco parece que le preguntaron y dijo,
‘bueno, he estado rezando sobre si debía o no leerlos, y Dios me dijo que no’.
Rowling se para a pensar sobre el peso de esa afirmación, su expresión de total
desconfianza. “Ves, ahí es donde no quiero tener nada que ver con la gente de
ese lado del muro, porque eso es fundamentalismo. Fundamentalismo es, ‘no abriré
mi punto de vista para ver tu lado del argumento nunca. No lo voy a leer, no lo
voy a mirar, tengo mucho miedo’ Y eso, para mi, es fundamentalismo, y eso es lo
que tiene de peligroso, sea político, religioso… De hecho fundamentalistas los
hay en cualquier religión grande, si los pusieran en la misma habitación
tendrían tantas cosas en común” se ríe, antes de volver a decir en serio. “Odian
las mismas cosas, es lo más irónico.”
Estoy de acuerdo, relatando cómo los fundamentalismos religiosos hacen la vida
difícil para la mayoría moderada, que lo único que los fundamentalistas tiene en
común es su inherente intolerancia. “Sí. Es histórico. Creo que hubo un desfile
gay en Israel, creo que fue el año pasado, y por supuesto los judíos ortodoxos
extremos estaban indignados.” Rowling intenta sin éxito suprimir una risa y
continúa. “Mientras en Palestina tienes a los más fundamentalistas que decían
‘mientras claro que detestamos Israel, y no debería existir, apoyamos con todo
el alma que los homosexuales están más allá de toda perversión.’” La risa
culmina. “Sí, por fin, se os ve el plumero. Desafortunadamente hay que
exterminar otra sección de la sociedad para tener algo de lo que hablar pero …”
Admito que es alentador ver a Rowling involucrarse tan activamente en temas así,
y segundo ser capaz de reírse tranquilamente en este punto de su vida. Es sabido
por todos que Rowling empezó con poco más que un apartamentillo en Leith y una
bebé de la que cuidar. Eso fue hace 17 años - ¿cómo siente que ha crecido como
persona desde entonces? “Tenía 25 años cuando me vino la idea y obviamente tengo
42 ahora así que algunos cambios son de esperar!’, se ríe. ‘Soy mucho más feliz
ahora pero no por las razones que la gente puede esperar para nada” Rowling se
refiere claramente a la lista Forbes que la tiene como la segunda mujer más rica
en el mundo del espectáculo, bajo Oprah Winfrey. Su humildad hace que no hable
de ello. “Soy mucho más feliz porque estoy haciendo lo que tenía que hacer, que
no pasaba a los 25. Entonces, escribía constantemente pero lo escondía, no era
mi forma de trabajo.
“Vivía una extraña existencia a los 25, de verdad, y creo que el éxito, la clase
correcta de éxito, trae una confianza con el y tengo mucha más confianza en mi
misma ahora… lo que no es mucho, porque siempre fui una persona insegura a los
25 así que ahora supongo que tengo más o menos una confianza saludable. Me pongo
súper nerviosa aún si tengo que hablar en público y si pensáis que cada vez que
escribo una página creo que va a ser un best seller, estáis bien equivocados;
soy muy autocrítica.”
En lo de hablar en publico, ¿cómo mantiene la calma cuando se dirige a 17,000
personas, como ocurrió con el lanzamiento del último libro? “Bueno mi primera
vez fue en Toronto, en Skydome. Dije que sí, lo que era ridículo. Estaba a la
mitad de escribir y dijeron ‘Festival de libros, Toronto, mucha gente’ y
recuerdo la conversación. Dije, ‘Sí, vale, lo hago,’ literalmente: ‘¿Puedes
colgar por favor, tengo una hora antes de que Jessica [la hija de Rowling de su
primer matrimonio con un periodista portugués] salga de la escuela, necesito
acabar este capítulo’. Y luego me consolé con lo que siempre me consuelo cuando
estas cosas me salen – pienso que igual me muero antes de que ocurra” – se ríe
pero no totalmente en serio, casi nerviosa, “lo que se que suena morboso, pero
no lo hago para que suene morboso, pero lo pienso… Podríamos todos morirnos, así
que no me voy a estresar hasta que llegue el momento. Pero fue un momento enorme
para mí. Antes de eso, antes de hablar en publico, siempre solía pensar: ‘No
puede ser peor que dar a luz’. Se ríe estruendosamente. “No era mucho consuelo
si te digo la verdad, pero ahora pienso ‘Si lo hiciste en Toronto, lo puedes
hacer ahora’, y se me reduce la ansiedad un montón.”
Si hay una constante en las entrevistas a Rowling y en su trabajo, es este
concepto de morbo, que no puedo evitar pero notar en como lo cubre un poco, lo
defiende y luego evita. No es un secreto que Rowling sufrió depresión cuando
vivía en Leith antes de que se publicaran los libros, y la metáfora fuerte que
se encuentra en Harry Potter son los dementores. Hablamos sobre los datos
alarmantes de que la depresión está aumentando entre los jóvenes y especialmente
entre los universitarios en estos días.
“Definitivamente tuve tendencias depresivas desde pequeña,” Rowling confiesa,,
“pero es una enfermedad muy difícil de reconocer en uno mismo porque siempre hay
una zona gris antes de que se convierta en enfermedad clínica, y en
retrospectiva, puedo ver que había elementos de depresión intermitente un
tiempo. Luego a mediados de los veinte, mis circunstancias vitales eran pobres y
me caí. Lo que es triste es que lo que me hizo ir a pedir ayuda, lo que me hizo
enfrentarme al hecho de que esto no era normal fue probablemente mi hija, y
mucha gente de tu edad, los jóvenes no tienen eso. Se que la miré y pensé… era
como una brújula de alguna manera, era algo que me hacía tocar tierra, me daba
una base y pensé… ‘esto no está bien, no puede estar bien, no puede crecer
conmigo así’.
“Y fui a- bueno una historia divertida de hecho, “ilustra muchos problemas.”
Rowling dice, una amalgama de risas que vuelve. “Fui al medico. Ensayé, por mi
cuenta en el pisito horrible, ensayé lo que le iba a decir a mi medico porque no
es fácil decirle a alguien algo así’ fui a ver al medico y no estaba el de
siempre, y di mi pequeño discurso. Había elegido decir cosas de mi estado para
ilustrar lo que me preocupada y dijo ‘si te sientes un poco baja, ven y habla
con la enfermera de practicas’ y me mandó marchar.
“Volví, y estuvimos hablando de suicidio, no estuvimos hablando de ‘estoy un
poco triste’,’” Rowling se ríe nerviosa, como para enmascarar la gravedad de su
estado psicológico en ese momento. “Pero dos semanas mas tarde me llamó a mi
casa mi médico que había echado un vistazo a las notas de lo que había pasado
mientras ella estaba fuera, y se había alarmado al ver que me habían mandado
para casa. Me hizo volver, y me dio tratamiento. Así que cuento la historia,
pero no estoy diciendo que los médicos sean malos – especialmente ahora que
estoy casada con uno,” dice con algo más que una pizca de desvergüenza. “Pero
ella me salvo completamente porque no creo que hubiera tenido la energía de ir
dos veces. Habiéndome mandado a casa, ya lo había intentando y volví y me sentí
peor que nunca en casa, pero ella me llamó y fui a tratamiento, Tratamiento
Cognitivo Conductual.”
¿Es algo que le recomendarías a otros, entonces? “Sí, lo recomendaría mucho. Sí,
fue incalculable la ayuda que me dio. Pero bueno conmigo funcionó pero por eso
pienso así. Hay que hacer mucho trabajo por tu cuenta, sabes. De verdad, tienes
que trabajar mucho, tienes que estar preparado para hacer lo que te dicen y
perseverar. Creo que estuve en tratamiento nueve meses, o más. Creo que estaba
colgada de la idea de volverme dependiente de nada, que era parcialmente un
elemento de mi condición. Estaba en una posición tan aislada y extrañamente te
vuelves arisca a ser dependiente de nada porque entonces [crees] ‘lo
perderé’.Así que creo que salí un poco pronto pero… ” Pausa. Todo funcionó para
mejor, pregunto yo. “Sí. Te da estrategias para después. Estoy preocupada ahora
sobre lo que has dicho de la depresión en los jóvenes y quiero decirle a todo el
mundo que vayan y consigan ayuda...!”
Propongo que el apoyo de Rowling pueda ayudar a quitar el estigma que se asocia
a las ideas de la depresión y el tratamiento psicológico. ‘Lo gracioso es, que
nunca me ha dado vergüenza estar deprimida. Nunca. Creo que soy muy
desvergonzada inusualmente en ese sentido, porque ¿de qué hay que tener
vergüenza? ¿De qué?” reitera. “Pasé por un tiempo muy duro, y estoy orgullosa
del hecho de que salí. Lleva mucho trabajo, no es una cosa pasiva, el
tratamiento, tienes que trabajar con la persona y…” se para bruscamente
cambiando de tema. “creo que es muy difícil ser joven en este momento. Me
preocupa, tengo una hija adolescente y creo que nuestra cultura en este momento
está… aterrorizada de la gente joven. ¿No crees? Me preocupa. Parece haber una
aceptación cultural de los jóvenes como una amenaza”.
¿Amenaza? Confieso no seguirla. “Bueno”, tartamudea, “creo que la gente joven,
los adolescentes están estigmatizados en Gran Bretaña. ¿No lo crees?”
Estigmatizados puede que sea un poco fuerte, creo. “Pero yo creo que sí. La
forma en que se habla de los jóvenes como si fueran de otro mundo, alienígenas.
Creo que hay un verdadero… miedo de la gente joven. No en todos los sitios, pero
en ciertos modos de los que se habla de ellos y se los retrata”
No puedo evitar especular sobre a que se refiere con retratar, Rowling ha tenido
problemas con la prensa en el pasado, y le pregunto si cree que hay una unión
entre a lo que ella se está refiriendo y la cultura Heat-Magazine que la gente
joven traga. Saco a relucir el tema de la amonestación que recibió en la prensa
hace poco por comentar en la delgadez de las jóvenes. Inmediatamente Rowling se
pone lo más seria que ha estado hasta este momento. “Eso es algo que me ha
estado pesando particularmente. Hay algunas personas con la que me he estado
escribiendo y hay un par de anoréxicas en esa categoría”. Aún así, se pausa un
largo rato que da voz a una incomodidad en esta mujer articulada más que ninguna
palabra podría. De todos modos, el hecho sigue siendo que la gente se levantó
ante sus afirmaciones.
“Bueno déjame”, dice desafiante. “Siempre se ponen así cuando se dice algo así
pero creo, a mi modo de ver – tengo que tener mucho cuidado con lo que digo
aquí,” Rowling se para, por primera vez calculando delicadamente sus palabras
para evitar más problemas. “Es un hecho que en las paginas webs que son
pro-anorexia – y existen – usan imágenes, ciertas imágenes de ciertas mujeres
famosas como lo que llaman ‘thinspiration’ (del inglés delgado+inspiración). Es
una enfermedad. Discutiría que la imagen corporal promovida por ciertos sectores
de la industria de la moda es pro-anorexia, porque no lo es. Pero me niego a
creer en absoluto que esas mujeres comen y se ejercitan normalmente y mantienen
ese cuerpo. No me lo creo. Me niego. Claro que hay mujeres naturalmente delgadas
pero”, dice enfatizando, “pero esto va mas allá de la delgadez. No puedes
mantener un cuerpo y una belleza en una dieta normal. ¿Así que qué es eso? Creo
que es pro-anorexia.”
No es fan de la próxima Top Model americana, supongo. “La industria de la moda,
sólo se preocupa del dinero” suspira, antes de corregirse. “No la industria de
la moda, perdón, la de la belleza. Si mantienen a las mujeres inseguras
continuarán gastando dinero y fundamentalmente de eso se trata.”
De un tema controvertido al siguiente, parecía inevitable que el tema de la
sexualidad de Dumbledore no saliera en esta entrevista. ¿Cómo se enfrentó
Rowling a la reacción? “Fue divertido, más que nada” exclama. “Siempre le había
visto gay, pero en cualquier caso no es un cambio enorme. El libro no era sobre
la sexualidad de Dumbledore. Solo que desde el principio yo sabía que tenía su
escondido gran secreto que era que había flirteado con la idea de exactamente lo
que Voldemort se lanza a hacer, había cortejado la idea de la dominación racial,
que iba a subyugar a los muggles. Ese es realmente el gran secreto de
Dumbledore.
“¿Y por qué flirteó con eso?”, pregunta. “Es un buen hombre por naturaleza, ¿qué
le haría hacer algo así? Ni siquiera me lo planteé, sólo me vino así, pensé. ‘Ya
sé por qué lo hizo. Se enamoró’. Y tanto si consumó su enamoramiento como si no
es el tema. El tema es el amor. No el sexo. Eso es lo que sabía de Dumbledore. Y
es relevante sólo porque se enamoró y completamente, este gran campeón del amor
que es a lo largo de su vida, se volvió completamente idiota por amor y perdió
su brújula moral completamente cuando se enamoró y creo que por consiguiente se
volvió muy poco confiado en su propio juicio en ese sentido así que se volvió
bastante asexual. Llevó una vida célibe y de ratón de biblioteca.”
Claramente algunos no lo vieron así. “Es una cuestión interesante, porque creo
que la homofobia es el miedo de la gente al amor más que lo es del acto sexual.
Parece haber una cierta repugnancia innata por el amor comprometido, que yo
encuentro extraordinario. Fue divertido en Carnegie Hall porque después fui a mi
habitación y mi marido puso las noticias de Fox y la cinta decía ‘DUMBLEDORE ES
GAY’.” Una vez más Rowling se ríe a carcajada limpia, pasando de temas serios
con una rapidez notable. “Más tarde ese día fui a Nueva York y entré en Barney’s
creo que a comprar una camiseta y al cogerlo vino un dependiente que estoy 99%
segura de que era gay y me dijo, ‘Precioso color, fabuloso, ¿no? ¿Te lo llevas?’
Dije que sí y el saltó ‘¿Eres JK Rowling?’ y yo ‘sí’ y él dijo [pone un acentazo
americano] ‘¡¿Dumbledore es GAY?!’” Y otra vez se parte de la risa.
¿Cómo reacciona a esos que están en desacuerdo con un personaje homosexual en
una novela para niños? “¿Y qué?” responde inmediatamente. “Creo que puede ser de
dos formas. Habrá los que pensaron, bueno ¿porque no hemos visto la rabia de
Dumbledore por ser gay?” A Rowling le divierte esto y con razón. “¿Dónde lo iba
a poner? ‘Harry siéntate, te voy a hacer una taza de te, vamos a discutir algo…
hemos hablado suficiente de estas reliquias…’ Sería ridículo. Y luego los otros
– y tuve cartas que lo decían – que nunca estarían seguros con un hombre así en
una escuela. Un homosexual.”
Un aire de incredulidad desciende en la habitación, como si Rowling misma no se
pudiera creer la frase. Segundos de silencio le siguen antes de continuar: “Es
un hombre soltero viejísimo. Tienes que preguntarte: ¿Por qué es interesante? La
gente tiene que examinar sus propias actitudes. Es una sombra en un personaje.
¿Es lo más importante sobre el? No. Es Dumbledore, por Dios. Hay veinte cosas
más relevantes a la historia que su sexualidad”. Moraleja, entonces: No es un
personaje gay; es un personaje que resulta ser gay. Rowling asiente de todo
corazón.
¿Algo más que siempre haya sido asumido y que quizás quiera declarar ahora? “Es
difícil pensar en algo específico ahora. Hay cosas que siempre pensé que eran
obvias en cuanto a personajes, muy obvias. Siempre pensé que era obvio que Ron y
Hermione… mucha tensión entre ellos debida a que se gustaban más de lo que se
tenían manía, pero te sorprendería. Alguna gente se enfadó muchísimo con esto”
La conversación pasa a la ciudad que ha hecho esta entrevista posible. Rowling
ha dicho que Edimburgo, y particularmente el piso en Leith, tiene muchos
fantasmas para ella – un hecho exhibido en su crisis televisada cuando volvió
allí por el documental. ¿Y por qué volver aquí? ¿Por qué sentar base aquí
después de todos estos años? “es mi casa”, dice inmediatamente como respuesta.
“Me encanta Edimburgo, llevo viviendo aquí ahora más que nunca, incluso contando
cuando era niña.”
Se para, quizás se pregunta qué ha generado la pregunta. “Sabes, quizás el
documental dio una falsa imagen porque fue muy intenso y nunca olvidaré volver a
ese piso en Leith, mi corazón se alegra cuando voy por ahí a Leith. Fue un
tiempo durísimo pero también me ocurrieron muchas cosas, y fue el trampolín para
todo lo que vino después y forma parte de mí mucho, ese lugar. Me gusta Leith”,
añade.
¿Cree ella que haya una influencia de Edimburgo en el libro? “Francamente, no
sé. Hay un chico en una de las escuelas públicas a quien no nombraré que
escribió y dijo que claramente había basado Hogwarts en su colegio. Y le escribí
y le dije, muy educadamente, que de hecho había concebido Hogwarts antes de
incluso ver su colegio y que fue hace muchos y muchos años, había empezado a
escribir sobre Hogwarts cuando vivía en Inglaterra. Y me contestó otra vez
diciendo, ‘‘no te equivocas, definitivamente lo basaste en la escuela’… momento
en que cesó la correspondencia,” se echa una risa.
En este momento ha pasado ya una hora – más tiempo de lo que se nos había
otorgado en primer lugar. Empiezo con algunas preguntas a bocajarro, cortas a
pesar de la predilección de Rowling por las preguntas largas, aunque
comprometidas, diatribas que evitan serlo. La última cosa que leíste, ¿pregunto?
“Lo terminé trágicamente pero fue This Thing of Darkness de Harry Thompson. Eso
es lo último contemporáneo que leí. Muy, muy bien.”
No puedo resistir preguntar por los próximos proyectos, uno ya etiquetado de
‘cuento de hadas político’ y el otro más dirigido a los adultos “Bueno el de los
niños no está terminado. Me gusta mucho, creo que es probablemente para niños
más pequeños, y más cortos – gracias a Dios – que una novela de Potter, pero me
gusta mucho. Y lo otro, no sé si algún día verá la luz, pero es divertido
escribirlo.” Le intento sacar más información, incluso con chantaje emocional,
pero Rowling se mantiene cremallera total. “Perdón, pero no puedo, ¡no puedo!”
se ríe. “En cuanto diga algo, mi vida se complicará inmediatamente.”
Comprensible, dado el respiro que tiene de los buitres de basurero del planeta.
¿Y qué pasa con la notoria enciclopedia Potter, la nueva amargura de su
existencia y la raíz de los más recientes problemas legales? “Bueno, estoy
trabajándolo o así… si estoy trabajando en ello. Sólo que no quiero trabajar con
fechas de entrega pero lo estoy juntado poco a poco”
Los últimos minutos de nuestra conversación zigzaguean por los temas varios, se
quedan en los monólogos cómicos, momento en el cual Rowling alcanza la euforia
de adolescente, con chillitos y gritos sofocados. “Siempre quise…” empieza a
decir, antes de parar y dirigirse a la grabadora que tiene enfrente, “Puedo
decir para que conste que esto no es lo que estoy escribiendo … pero que siempre
quise escribir una novela sobre un monologuista. No es lo que estoy escribiendo
así que si la semana que viene sale algo, ¡no soy yo, no lo estoy haciendo!.
Pero durante años, me molaba”, revela.
Se me acaba el tiempo, a pesar de una resistencia clara a irnos por ambas
partes. Es en este momento cuando anuncio mi muggle-dad, provocando aún más
risas en Rowling mientras me acusa de “estar fingiendo” – una acusación que, por
tentadora que parezca para los periodistas británicos trepas, no puedo aceptar.
A pesar de todo su éxito, a pesar de su reconocimiento internacional, Rowling
sigue tan vulnerable y tan modesta como la que más, casi una celebridad
anacronística perpleja por el jaleo organizado a su alrededor – más feliz,
parece, al haber superado la oscuridad en su vida y tener una familia propia que
por ganar millones. Es refrescante, como poco, que todavía pasee por la ciudad
en la misma manera humilde … aunque dado como surgió esta entrevista, supongo
que no la veras en Starbucks en breve.
contenido original © 2008 Pilar Alderete-Díaz
Contenido Original: 24/4/2008 ~ Última Actualización: -/-/-